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Colaboración público-privada: el futuro de la salud y la sanidad
Observatorio

Colaboración público-privada: el futuro de la salud y la sanidad

En artículos anteriores de esta serie hemos hablado sobre la importancia de evolucionar el actual sistema de salud basado en el tratamiento de enfermedades hacia modelos más proactivos de gestión de la salud. Esta necesidad, más allá de ser positiva para el bienestar de la población en general, redundaría en un mejor uso de los recursos sanitarios disponibles y nos permitiría avanzar hacia un modelo sanitario más moderno y sostenible, pero ¿es esto posible? ¿nos podemos permitir un modelo de salud personalizada en España?

Un Sistema Nacional de Salud de primera

El Sistema Nacional de Salud (SNS) es sin duda una de las joyas de la corona de España. El acceso universal a una necesidad imprescindible en la sociedad del bienestar, así como una fuerte red de centros de primer nivel en la investigación biomédica nos permite estar en la cabeza de Europa (y del Mundo) en lo que refiere a donación y trasplantes de órganos, ensayos clínicos o esperanza de vida.

Sin embargo, a estos hitos les pesan los déficits estructurales de personal, salarios poco competitivos para los profesionales sanitarios y largas listas de espera para los usuarios. A estos problemas se le suma otro muy importante que lastra la aplicación de las técnicas genéticas o moleculares de medicina personalizada: España es el único país de la Unión Europea sin una especialidad médica de Genética Clínica. Esto no quiere decir que no haya excelentes profesionales de esta disciplina en nuestro país, pero sin duda no los suficientes ni con suficiente reconocimiento ni facilidades de formación.

El papel complementario de la Sanidad Privada

Por otro lado, nos encontramos con un peso importante de la Sanidad Privada, que supone un 30% del gasto sanitario en España y representa para muchas personas un complemento al SNS que permite un acceso más rápido a especialistas de igual prestigio, mayor confort en la hospitalización y, en general, el acceso a unas coberturas que el SNS no se puede permitir por su carácter universal.

Hasta hace poco, la cobertura y el enfoque de las aseguradoras o mutuas de salud no distaba mucho de lo que el SNS ofrece, pero en los últimos años hemos visto cómo las aseguradoras han ampliado su catálogo con servicios de telemedicina, aplicaciones para la monitorización de la salud y un creciente catálogo de pruebas de alto valor añadido para los usuarios.

Genética y seguros

Si tradicionalmente una aseguradora o mutua distribuye el riesgo de sus usuarios, convirtiendo un gasto elevado, puntual e individual hacia un modelo asequible, periódico y colectivo. Es conocido el papel de los actuarios en las aseguradoras, que hacen los cálculos sobre las probabilidades de riesgo y coberturas ofrecidas para que salgan los números con modelos estadísticos y matemáticos.

En este punto podemos recuperar uno de los conceptos que vimos en el primer capítulo de esta serie de artículos: la gestión del riesgo y la incertidumbre, que aplica tanto a los cálculos actuariales como al impacto en nuestra salud de determinadas condiciones genéticas. ¿Tendría sentido modular pues incorporar al cálculo de riesgo determinadas variables sobre nuestra genética para poder hacer predicciones más acuradas?

La respuesta es que no. Los seguros de salud nacen y se fundamentan en la dilución del riesgo entre sus asegurados. Igual que nadie apostaría de forma aleatoria a una ruleta que sabemos que está cargada hacia un determinado número, las compañías de seguro y mutuas de salud no pueden discriminar a sus usuarios por razones genéticas, incluso existen leyes específicas que lo prohíben en la mayoría de los países. Es más, las compañías de seguros no pueden tener acceso a la información de salud de sus usuarios, ya sea información genética o de cualquier otro tipo generada en el marco de la actividad sanitaria. ¿Así pues, las mutuas no tienen nada que decir en torno a la transformación del modelo sanitario? Al contrario, son una pieza fundamental.

De la gestión del riesgo a la gestión de la salud

Como hemos visto, las aseguradoras y mutuas complementan el SNS a través de unas prestaciones o una mejor experiencia de usuario y comparten un interés muy relevante con sus usuarios: cuidar de la mejor forma posible la salud presente y futura de estos. Como vimos en el artículo anterior de esta serie, no es lo mismo cuidar la salud que tratar la enfermedad. Los modelos y políticas basadas en el cuidado de la salud son buenos tanto para el bienestar del usuario como para la sostenibilidad económica del sistema.

Precisamente por ello los proveedores de salud privados tienen la oportunidad de desempeñar un rol que, actualmente, es inalcanzable por parte de la sanidad pública: liderar la transición de un modelo de medicina reactiva, basado en el cuidado y tratamiento de enfermedades, hacia un modelo de salud preventiva y participativa, donde sean los usuarios quienes se involucren y comprendan la necesidad de cuidar su salud de forma individual.

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Oscar Flores

CEO y cofundador de Made of Genes, con formación en ingeniería, biomedicina y un Executive MBA.

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